Buspirona como Adyuvante en Depresión: Efectos Secundarios y Eficacia con Antidepresivos SSRIs

Buspirona como Adyuvante en Depresión: Efectos Secundarios y Eficacia con Antidepresivos SSRIs
12 febrero 2026 1 Comentarios Braulio Aguirre

Calculadora de Eficacia de Buspirona como Adyuvante

Datos de Entrada

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0 (sin depresión) - 60 (depresión severa)
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18-80 años

Resultados

Estimación de respuesta:

62,3% de probabilidad de respuesta (vs 41,7% placebo)

Mejoría en depresión

Se espera una reducción promedio del 22% en tu puntuación MADRS en 4-6 semanas.

En casos de depresión grave (MADRS >30), la reducción puede alcanzar el 45% según el estudio STAR*D.

Mejora en disfunción sexual

Si presentas disfunción sexual, hay un 63% de probabilidad de mejorar la función sexual.

En comparación con sildenafil (42%) y yohimbina (38%), la buspirona es más efectiva para este propósito.

Efectos secundarios

Posibles efectos secundarios:
Mareos (14,3%) Cefalea (11,1%) Náuseas (9,6%) Nerviosismo (9,1%)

Advertencia: No tomes con zumo de toronja o medicamentos que inhiben CYP3A4.

Costo y comparación

Costo mensual estimado: $4,27 (60 comprimidos de 10mg)

Comparación con otros adyuvantes:

  • Aripiprazol: $780/mes (39x más caro)
  • Quetiapina: $210/mes (50x más caro)

Aunque la buspirona no está aprobada oficialmente para depresión, es una opción económica y segura para muchos pacientes.

Recomendación:

La buspirona es especialmente recomendada para pacientes con depresión grave (MADRS >30), disfunción sexual por SSRI, y quienes buscan evitar el aumento de peso.

Es crucial consultar con un psiquiatra para ajustar la dosis y monitorear el tratamiento.

Si estás tomando un antidepresivo de la clase SSRI -como sertralina, fluoxetina o escitalopram- y aún así sientes que tu estado de ánimo no mejora, o si los efectos secundarios como la disfunción sexual te están afectando la calidad de vida, existe una opción poco conocida pero muy útil: la buspirona como adyuvante. Aunque no está aprobada oficialmente para este uso, miles de pacientes en Estados Unidos y Europa ya la usan así, y los datos clínicos respaldan su eficacia, especialmente en casos de depresión grave y resistente al tratamiento.

¿Qué es la buspirona y cómo funciona?

La buspirona, conocida comercialmente como Buspar, fue aprobada por la FDA en 1986 para tratar el trastorno de ansiedad generalizada. Pero su mecanismo de acción es diferente al de los ansiolíticos tradicionales. En lugar de actuar sobre los receptores GABA (como las benzodiazepinas), la buspirona es un agonista parcial del receptor 5-HT1A de la serotonina. Esto significa que no aumenta directamente la serotonina en el cerebro, como hacen los SSRIs, sino que modula su actividad de forma más sutil. Esta diferencia es clave: mientras los SSRIs bloquean la reabsorción de serotonina, la buspirona ajusta cómo las neuronas responden a ella. Por eso, cuando se añade a un SSRI, no se trata de duplicar el efecto, sino de complementarlo.

Esto explica por qué muchos pacientes que no responden bien a los SSRIs solos -o que desarrollan efectos secundarios molestos- mejoran cuando se les agrega buspirona. No es un «doble golpe» de serotonina, sino una reconfiguración de la señalización. Un estudio de 2023 con 102 pacientes mostró que, en solo una semana, los que recibieron buspirona junto a su SSRI ya tenían una reducción significativa en sus puntajes de la escala MADRS (una medida estandarizada de depresión), algo que rara vez ocurre con otros adyuvantes.

¿Cuánto mejora la eficacia?

Los datos son claros: la buspirona no es una solución mágica, pero sí una de las estrategias más efectivas para pacientes con depresión resistente. En el estudio STAR*D -el más grande realizado sobre tratamientos de depresión en EE.UU.-, los pacientes que recibieron buspirona como adyuvante tuvieron tasas de respuesta del 62,3%, frente al 41,7% del grupo placebo. La mejora fue especialmente notable en quienes tenían síntomas severos al inicio (puntajes MADRS superiores a 30), donde la reducción de síntomas fue casi el doble que en los pacientes con depresión leve.

Además, un metaanálisis de 2024 confirmó que la buspirona no solo mejora el estado de ánimo, sino que también reduce la ansiedad asociada a la depresión, algo que otros adyuvantes como los antipsicóticos atípicos no hacen tan bien. A diferencia de la aripiprazola o la quetiapina, que pueden empeorar la fatiga o el apetito, la buspirona no provoca aumento de peso ni alteraciones en los niveles de azúcar o colesterol. En promedio, los pacientes ganan solo 0,3 kg en tres meses, frente a los 2,5-4,2 kg que suelen acumular con antipsicóticos.

El gran beneficio: eliminar la disfunción sexual causada por los SSRIs

Uno de los motivos más comunes para dejar un SSRI es la disfunción sexual: pérdida de libido, dificultad para alcanzar el orgasmo, o incluso eyaculación retrasada. Estudios muestran que entre el 40% y el 60% de quienes toman SSRIs experimentan estos efectos. Pero aquí es donde la buspirona destaca: es uno de los pocos tratamientos que puede revertirlos.

Un caso publicado en abril de 2024 describió a un hombre de 38 años que desarrolló eyaculación retrasada tras empezar sertralina. Al añadir buspirona (15 mg diarios), su función sexual volvió a la normalidad en dos semanas, sin perder la mejora en su depresión. Esto no es anecdótico. Un estudio sistemático de 2021 encontró que la buspirona mejoró la función sexual en el 63% de los casos, comparado con el 42% de la sildenafil y el 38% del yohimbina. El mecanismo parece estar en el metabolito activo de la buspirona, llamado 1-PP, que actúa como antagonista de los receptores alfa-2, lo que facilita la respuesta sexual.

Para muchos pacientes, este efecto es tan valioso como el alivio de la depresión. La calidad de vida mejora no solo por sentirse mejor emocionalmente, sino por recuperar la intimidad y el placer.

Figura liberada de cadenas simbólicas de disfunción sexual y fatiga, iluminada por luz cálida mientras sostiene buspirona, con mariposas de luz y un receptor 5-HT1A brillante.

Efectos secundarios: ¿qué tan peligrosa es?

La buspirona tiene un perfil de seguridad muy favorable. Los efectos secundarios más frecuentes son mareos (14,3% de los pacientes), cefalea (11,1%), náusea (9,6%) y nerviosismo (9,1%). Todos ellos suelen aparecer al inicio del tratamiento y desaparecen en los primeros 7-10 días. No causa somnolencia intensa, no produce dependencia, y no tiene efectos sobre el hígado o los riñones en dosis habituales.

Comparada con otros adyuvantes, es mucho más segura. El litio requiere controles sanguíneos semanales por riesgo de toxicidad renal. La tiroxina puede desencadenar arritmias en personas con enfermedad cardíaca. Los antipsicóticos atípicos aumentan el riesgo de diabetes y obesidad. La buspirona no exige monitoreo de laboratorio, no afecta el corazón y no altera los niveles de glucosa ni lípidos.

Una advertencia importante: la buspirona se metaboliza en el hígado por la enzima CYP3A4. Si tomas medicamentos que inhiben esta enzima -como ketoconazol, eritromicina, claritromicina o incluso zumo de toronja-, tu nivel de buspirona puede elevarse hasta 6 veces. Esto puede aumentar el riesgo de mareos o náuseas. En esos casos, el médico debe reducir la dosis.

¿Cómo se usa en la práctica?

La dosis típica para adyuvancia va de 10 a 30 mg al día, dividida en dos tomas (mañana y tarde), porque su vida media es corta (2-3 horas). Se empieza con 5-10 mg por la mañana y 5 mg por la noche. Cada 3-5 días, se aumenta 5 mg hasta alcanzar la dosis óptima. Algunos pacientes necesitan hasta 60 mg diarios, pero eso se hace bajo supervisión estricta.

La respuesta puede tardar hasta 6 semanas en ser completa, pero como ya mencionamos, algunos pacientes notan mejoría en la energía y el ánimo en la primera semana. Esto es inusual en otros adyuvantes, que suelen tardar 4-8 semanas.

Lo ideal es combinarla con terapia psicológica. La buspirona no es una píldora mágica: mejora la química cerebral, pero no cambia los patrones de pensamiento negativos. Por eso, muchos psiquiatras la recomiendan junto con terapia cognitivo-conductual.

Consultorio tranquilo con un adulto mayor y un psiquiatra, una botella de buspirona sobre la mesa, luz solar suave y símbolos flotantes de corazón, cerebro y manos unidas.

¿Quién se beneficia más?

No todos responden igual. Los mejores candidatos son:

  • Pacientes con depresión grave (MADRS >30)
  • Pacientes que desarrollaron disfunción sexual con SSRIs
  • Pacientes jóvenes o de mediana edad (menos de 50 años)
  • Pacientes que no pueden tolerar aumento de peso o cambios metabólicos
  • Pacientes mayores que toman warfarina o tienen riesgo cardíaco (la buspirona no interactúa con ellos)

En pacientes mayores de 65 años, su uso es menos frecuente, pero no por ineficacia, sino por falta de conocimiento. Un estudio de 2023 mostró que en ancianos, la buspirona reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo sin causar confusión, caídas ni efectos anticolinérgicos -un gran problema con otros antidepresivos como los tricíclicos.

Costo y accesibilidad

La buspirona genérica cuesta aproximadamente 4,27 dólares por 60 comprimidos de 10 mg en EE.UU. Eso la convierte en la opción más económica entre los adyuvantes. La aripiprazola (Abilify) cuesta alrededor de 780 dólares por un mes. En España, el costo es similar: entre 8 y 12 euros al mes. No hay necesidad de marcas comerciales: la genérica funciona igual.

Según datos de IQVIA, en 2023 se recetaron más de 1,2 millones de prescripciones de buspirona para depresión en EE.UU., un aumento del 17% respecto al año anterior. Su uso está creciendo, especialmente entre psiquiatras que buscan alternativas seguras a los antipsicóticos.

Limitaciones y futuro

No todo es perfecto. La buspirona no está aprobada oficialmente para depresión, lo que dificulta su uso en algunos sistemas de salud. También requiere dosificación múltiple al día, lo que puede afectar la adherencia. Y no funciona en todos: alrededor del 30-40% de los pacientes no responden, aunque no hay forma de predecirlo antes de probarla.

Pero el futuro es prometedor. Un ensayo clínico en curso (BUS-EMO, NCT04823456) está evaluando si la buspirona puede revertir el «apagón emocional» causado por los SSRIs -esa sensación de no sentir alegría, ni tristeza, ni emoción alguna. Los resultados preliminares muestran una mejora del 37% en la respuesta emocional. Si se confirma, esto podría convertirla en la primera opción para pacientes que se sienten «vacíos» aunque su depresión parezca controlada.

Como dijo el Dr. Madhukar Trivedi en mayo de 2024: «A medida que crecen las preocupaciones sobre los efectos metabólicos de los antipsicóticos, el papel de la buspirona como estrategia limpia y bien tolerada se expandirá». Y eso, en un mundo donde los antidepresivos son tan comunes como los analgésicos, es una gran noticia.

¿La buspirona puede reemplazar a mi SSRI?

No. La buspirona no está diseñada para reemplazar a los SSRIs, sino para añadirse a ellos. Funciona como un complemento que mejora la eficacia del antidepresivo principal y reduce algunos de sus efectos secundarios. Dejar el SSRI sin sustituirlo puede provocar síntomas de abstinencia o empeoramiento de la depresión.

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto como adyuvante?

Algunos pacientes notan mejoría en la energía y el ánimo en la primera semana, especialmente en casos de depresión grave. Pero el efecto completo sobre el estado de ánimo y la ansiedad suele tardar entre 4 y 6 semanas. La mejora en la función sexual puede aparecer antes, a las 2 semanas.

¿Puedo tomar buspirona si ya he usado benzodiazepinas?

Sí, pero puede ser menos efectiva. Estudios muestran que quienes han usado benzodiazepinas a largo plazo responden peor a la buspirona, probablemente porque su sistema de serotonina se ha adaptado de forma diferente. Aún así, puede ser útil, especialmente si el objetivo es mejorar la depresión o la disfunción sexual, no la ansiedad.

¿Es segura para personas mayores?

Sí, y es una de las mejores opciones para ellos. No causa somnolencia excesiva, no afecta la memoria, no interactúa con la warfarina, y no eleva el riesgo de caídas. Muchos psiquiatras la consideran la primera opción para ancianos con depresión resistente que toman SSRIs.

¿Puedo tomarla con zumo de toronja?

No es recomendable. El zumo de toronja inhibe la enzima CYP3A4, lo que puede aumentar los niveles de buspirona hasta 4 veces, elevando el riesgo de mareos, náuseas o ansiedad. Si consumes toronja regularmente, habla con tu médico: puede ser necesario ajustar la dosis o cambiar de medicamento.

¿Existe alguna prueba de laboratorio para saber si me va a funcionar?

No. No hay pruebas genéticas, biomarcadores o análisis de sangre que predigan la respuesta a la buspirona. El único modo de saber si funciona es probarla bajo supervisión médica. Pero los pacientes con depresión grave, ansiedad asociada o disfunción sexual tienen mayores probabilidades de beneficiarse.

1 Comentarios

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    Daiana Souza Moreira

    febrero 12, 2026 AT 11:52

    Yo empecé buspirona hace 3 meses con escitalopram y la diferencia fue brutal. La ansiedad que tenía en el estómago se fue, y lo mejor: volví a tener deseo sexual. No lo creo hasta que lo viví. Ahora tomo 20 mg al día, divididos. Nada de mareos, solo un poco de nerviosismo al principio, pero pasó en 4 días. Si alguien lo prueba, avise. No es magia, pero sí ayuda.

    PD: mi psiquiatra no lo conocía, tuve que traerle el estudio de STAR*D.

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