Preferencias del paciente: ¿eligen los pacientes genéricos autorizados?

Preferencias del paciente: ¿eligen los pacientes genéricos autorizados?
7 febrero 2026 0 Comentarios Braulio Aguirre

¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando tu farmacéutico te da un medicamento genérico, a veces parece exactamente igual al que te recetaron? Eso no es casualidad. Eso es un genérico autorizado.

Imagina que compras un medicamento de marca, digamos, un fármaco para la presión arterial. Después de un tiempo, la patente expira. Lo lógico sería que otras empresas empezaran a vender versiones más baratas. Pero en lugar de eso, la misma empresa que fabricaba la marca original lanza su propia versión sin el nombre de marca. Eso es un genérico autorizado. No es un imitador. Es el mismo medicamento, hecho en la misma fábrica, con los mismos ingredientes, incluso los mismos colorantes y rellenos. Solo que ahora viene en una caja más sencilla y cuesta un poco menos.

¿Qué hace diferente a un genérico autorizado?

La diferencia clave está en cómo se aprueba. Los genéricos tradicionales tienen que pasar por un proceso largo y costoso llamado ANDA, donde demuestran que son bioequivalentes al original. Pero los genéricos autorizados no necesitan eso. Porque no son un producto nuevo: son el mismo producto, hecho por la misma compañía, bajo la misma aprobación original (NDA). La FDA lo sabe. Lo registra. Y lo lista en el Orange Book como "productos sin solicitante".

Esto tiene consecuencias prácticas. Por ejemplo, si un paciente cambia de la marca original a un genérico tradicional, puede notar una diferencia mínima: un relleno distinto, un color ligeramente diferente, o incluso una reacción leve a un ingrediente inactivo. Eso no pasa con los genéricos autorizados. Son idénticos. Un estudio de la FDA en 2018 con más de 210.000 pacientes mostró que solo el 22,3% de quienes pasaron de la marca a un genérico autorizado volvieron a pedir la versión original. En comparación, el 28,7% de quienes usaron genéricos tradicionales volvieron atrás.

¿Por qué los pacientes eligen genéricos autorizados?

No es solo por la calidad. Es por la confianza.

En una encuesta de Consumer Reports en 2022, 78% de los pacientes no pudieron distinguir entre la marca original y el genérico autorizado cuando les dieron muestras sin etiqueta. Solo el 52% logró hacerlo con los genéricos tradicionales. Eso no es porque sean más inteligentes. Es porque no hay diferencia visible, ni en forma, ni en sabor, ni en efecto.

En foros como Reddit, muchos pacientes cuentan lo mismo. En una discusión de 2022 sobre "genéricos autorizados vs. genéricos normales", el 63% de los 87 comentaristas dijeron que no notaron ninguna diferencia. Otros 28% dijeron que sí, pero que era igual que con los genéricos tradicionales. La diferencia real está en la percepción: si te dan algo que parece exactamente lo mismo, te sientes más seguro.

Y eso importa. Porque los pacientes que confían en su medicamento son más propensos a tomarlo correctamente. Y eso reduce complicaciones, hospitalizaciones y costos a largo plazo.

¿Pero qué pasa con el precio?

Aquí es donde las cosas se complican.

Los genéricos autorizados bajan el precio desde el primer día. Según el informe de la FTC en 2011, cuando un genérico autorizado entra al mercado, reduce los precios al por menor entre un 4% y un 8%. En algunos casos, como el fármaco entacapona en 2022, los descuentos llegaron hasta un 18% en precios de facturación. Pero eso es solo al principio.

Después de los primeros 180 días -el período de exclusividad que tiene el primer genérico tradicional-, los precios se desploman. Los genéricos tradicionales pueden costar hasta un 50% menos que los genéricos autorizados. Y ahí es donde la mayoría de los pacientes cambian. Según datos de AmerisourceBergen, después de ese período, los genéricos tradicionales captan entre el 65% y el 75% del mercado. Porque, al final, el dinero cuenta.

Entonces, ¿eligen los genéricos autorizados? Sí, al principio. Por confianza, por familiaridad, por la sensación de que no están arriesgando su salud. Pero cuando llega la factura, muchos optan por lo más barato.

Una pastilla autorizada brilla junto a una genérica tradicional, en un paisaje simbólico de documentos médicos.

¿Quién decide qué te dan?

La verdad es que, en muchos casos, tú no eliges.

La mayoría de las veces, es tu aseguradora o el gestor de beneficios farmacéuticos (PBM) quien decide qué medicamento te dan. Según un análisis de KFF en 2022, el 82% de los planes de salud en Estados Unidos sustituyen automáticamente la marca por cualquier genérico -autorizado o tradicional- sin pedir permiso. Solo el 12% permite que tú o tu médico pidas específicamente la marca original.

Y aquí hay un detalle que pocos saben: en la farmacia, el genérico autorizado no siempre se identifica claramente. Puede aparecer como "genérico" en tu recibo, sin indicar que es el mismo que la marca. Los farmacéuticos tienen que revisar el Orange Book o la lista "Productos sin solicitante" de la FDA para saberlo. Y muchos no lo hacen, o no lo explican.

Así que, aunque tú podrías preferir el genérico autorizado, no siempre lo sabes que lo estás tomando. Y si no lo sabes, no puedes pedirlo.

¿Por qué las empresas lo hacen?

Las compañías farmacéuticas no lanzan genéricos autorizados por generosidad. Lo hacen por estrategia.

La FTC alertó en 2011 que algunas empresas usan la amenaza de lanzar un genérico autorizado como palanca para presionar a los fabricantes de genéricos tradicionales: "Si entras en el mercado, nosotros lanzaremos nuestra versión y te arruinaremos". Eso puede hacer que el competidor desista, o lo retrase. En algunos casos, se han identificado acuerdos de "no lanzar" que podrían estar retrasando la competencia real.

Pero también es una forma inteligente de mantener ingresos. Cuando una patente expira, la marca pierde su monopolio. Pero si la misma empresa lanza su propio genérico, sigue ganando dinero. En 2022, los genéricos autorizados generaron entre $8 mil millones y $10 mil millones en ventas en Estados Unidos. Y ese número crece un 5-7% cada año.

Las empresas más grandes -Pfizer, Merck, AbbVie- ya lo hacen en más de un producto. Y lo hacen especialmente en medicamentos para el corazón y el sistema nervioso central, donde los pacientes son más sensibles a los cambios.

Un ejecutivo observa cómo una pastilla se divide en dos caminos: uno económico y otro idéntico a la marca.

¿Qué pasa en el largo plazo?

Hay una tensión que nadie resuelve.

Por un lado, los genéricos autorizados traen precios más bajos desde el primer día. Benefician a los pacientes, a los seguros, y al sistema de salud en los primeros meses. Por otro lado, pueden retrasar la llegada de genéricos más baratos, porque desincentivan a los competidores.

El informe de la Oficina del Presupuesto del Congreso en 2023 advirtió que, si esta práctica se expande, podría costarle a Medicare Part D hasta $1.2 mil millones al año para 2027. ¿Por qué? Porque los genéricos tradicionales, una vez que llegan, bajan los precios hasta un 50%. Si se retrasa su entrada, esos ahorros no llegan.

La FDA sigue trabajando para mejorar la transparencia. En 2023, propuso nuevas guías para que los genéricos autorizados sean más fáciles de identificar en las listas de medicamentos. Pero aún no hay un estándar claro.

¿Qué deberías hacer tú?

Si estás tomando un medicamento de marca y te cambian a un genérico, no asumas que es un genérico tradicional. Pregúntale a tu farmacéutico: "¿Es un genérico autorizado?". Si te lo confirma, puedes estar tranquilo: es el mismo medicamento, solo más barato.

Si te interesa el precio y no te importa el color o el tamaño de la pastilla, pregunta por el genérico tradicional más económico. Es probable que sea mucho más barato después de los primeros seis meses.

Y si tu seguro te da siempre el mismo genérico, sin preguntarte, considera hablar con tu médico. Puedes pedir que especifique "no sustituir" en tu receta. No es común, pero es tu derecho.

La elección no siempre está en tus manos. Pero saber la diferencia sí lo está. Y eso te da poder.

¿Qué es un genérico autorizado?

Un genérico autorizado es una versión de un medicamento de marca que es fabricada por la misma empresa que produce la marca original, pero se vende sin el nombre de marca. Es idéntica en composición, forma, dosis y efecto, ya que se produce en la misma fábrica, con los mismos ingredientes activos e inactivos. No requiere la aprobación ANDA típica de los genéricos tradicionales, porque opera bajo la misma aprobación original (NDA) del medicamento de marca.

¿Son más seguros que los genéricos tradicionales?

No son más seguros, pero sí más consistentes. Los genéricos tradicionales deben demostrar bioequivalencia, pero pueden tener diferentes ingredientes inactivos (como colorantes o rellenos), que a veces causan reacciones leves en pacientes sensibles. Los genéricos autorizados, al ser idénticos en todos los componentes, eliminan ese riesgo. Estudios muestran que menos pacientes cambian de vuelta a la marca original cuando usan genéricos autorizados.

¿Por qué cuestan más que los genéricos tradicionales?

Porque aún no han llegado los competidores de bajo costo. Los genéricos autorizados entran en el mercado justo después de la expiración de la patente, y su precio es un poco más bajo que el de la marca, pero aún más alto que el de los genéricos tradicionales que aparecen después de los 180 días. Esos genéricos tradicionales, al tener producción masiva y competencia, pueden bajar los precios hasta un 50%.

¿Cómo sé si me están dando un genérico autorizado?

Pregunta a tu farmacéutico. A veces, la etiqueta no lo indica claramente. Los genéricos autorizados aparecen en el "Orange Book" de la FDA como "productos sin solicitante". Si el nombre del fabricante es el mismo que el de la marca original, probablemente sea un genérico autorizado. También puedes buscar el nombre del producto en la lista actualizada mensualmente de la FDA.

¿Puedo pedir específicamente un genérico autorizado?

Sí, pero no siempre es fácil. Tu médico puede escribir "no sustituir" en la receta, lo que obliga a la farmacia a darte exactamente lo que se indicó. Sin embargo, la mayoría de los seguros y gestores de beneficios priorizan el costo más bajo, así que incluso si pides uno, podrías recibir otro. Lo más efectivo es preguntar, documentar y, si es necesario, insistir.