Medicamentos Seguros Durante la Lactancia: Elecciones Basadas en Evidencia

Medicamentos Seguros Durante la Lactancia: Elecciones Basadas en Evidencia
26 febrero 2026 0 Comentarios Braulio Aguirre

Si estás amamantando y necesitas tomar un medicamento, no tienes por qué dejar de hacerlo. Muchas madres dejan de amamantar por miedo a que los fármacos dañen a su bebé, pero la realidad es que la mayoría de los medicamentos son seguros durante la lactancia. Lo que realmente importa es saber cuáles son seguros, cuáles requieren precaución y por qué.

¿Qué significa que un medicamento sea seguro durante la lactancia?

No se trata de si el fármaco pasa a la leche materna -todos lo hacen, más o menos-, sino de cuánto llega al bebé y si ese nivel puede causar algún efecto. La clave está en el porcentaje de dosis relativa del bebé (RID, por sus siglas en inglés). Este número te dice qué porcentaje de la dosis que toma la madre termina en la leche y luego en el bebé. Si el RID es menor al 10%, y el medicamento ya se usa en bebés, casi siempre es seguro.

Por ejemplo, el paracetamol (acetaminofén) tiene un RID entre 0.04% y 0.23%. Eso significa que el bebé recibe menos de una décima parte de una dosis pediátrica normal. Y como el paracetamol se usa en bebés recién nacidos para la fiebre o el dolor, no hay razón para preocuparse. Lo mismo pasa con el ibuprofeno: su RID es de 0.38% a 1.85%, y se ha usado en lactantes sin problemas durante décadas.

Analgésicos y antiinflamatorios: lo que sí puedes tomar

Para el dolor de cabeza, dolor muscular o fiebre, el paracetamol y el ibuprofeno son tus mejores opciones. Ambos son recomendados por la Academia Americana de Pediatría, la Academia Americana de Médicos de Familia y la Clínica Mayo. No solo son seguros, sino que también tienen un efecto mínimo en la producción de leche.

Evita el naproxeno (Aleve). Aunque es un antiinflamatorio común, su vida media es larga (entre 12 y 17 horas), lo que significa que se acumula en la leche. Hay casos documentados de anemia, vómitos y sangrado en bebés expuestos a dosis altas o prolongadas. Si lo necesitas, úsalo solo por unos días y en la dosis más baja posible.

En cuanto a los opioides, hay que tener cuidado. La codeína está desaconsejada desde 2010, cuando la FDA emitió una advertencia por casos de sobredosis en bebés de madres que metabolizaban la droga demasiado rápido. En cambio, la morfina y la hidromorfona, en dosis bajas y por poco tiempo, son aceptables si el bebé se monitorea. Nunca tomes opioides sin supervisión médica.

Antibióticos: ¿cuáles son seguros?

Las infecciones no son una excusa para dejar de amamantar. Los antibióticos más seguros son los penicilinas (como la amoxicilina) y las cefalosporinas. La amoxicilina tiene un RID entre 0.3% y 1.5%, y no se han reportado efectos negativos en bebés. Es la primera opción para infecciones de senos, garganta o urinarias.

Las macrolidas como la azitromicina también son seguras. Su RID es de solo 0.05% a 0.1%. La eritromicina es más problemática: aunque rara, puede causar estenosis pilórica hipertrófica en bebés, un problema que obliga a cirugía. Por eso, la azitromicina es preferible.

Las fluoroquinolonas, como la ciprofloxacina, tienen un RID de 0.5% a 1.0%. Aunque en ratas causan daño en el cartílago, en humanos no se ha visto ningún efecto en bebés lactantes. Se usan con precaución, pero no se prohíben.

La doxiciclina es otro caso curioso. Se evita por el riesgo teórico de manchas en los dientes, pero en cursos cortos (menos de 21 días) y en dosis bajas, no hay casos documentados en bebés. Si tu médico la recomienda por una infección grave, no dejes de amamantar.

Biblioteca mágica con libros de referencia para lactancia y una madre consultando un gráfico de seguridad.

Medicamentos psiquiátricos: ansiedad, depresión y lactancia

La salud mental es parte de la salud de la madre y, por lo tanto, de la del bebé. Dejar de tomar un antidepresivo por miedo a la leche materna puede ser más dañino que el medicamento en sí.

Las SSRI más seguras son la sertralina y la paroxetina. La sertralina tiene un RID entre 1.7% y 7%, pero los niveles en sangre del bebé son casi indetectables. Muchos estudios muestran que bebés expuestos a sertralina por lactancia tienen desarrollo normal, sin irritabilidad ni problemas de sueño. La paroxetina es similar, con un RID de 1.2% a 10%.

Evita la fluoxetina (Prozac). Su vida media es de 4 a 6 días, lo que significa que se acumula en la leche y en el cuerpo del bebé. Estudios han mostrado que hasta un 2% de los bebés expuestos desarrollan irritabilidad, dificultad para alimentarse o insomnio.

Para la ansiedad, la lorazepam (Ativan) es la mejor opción. Su vida media es corta (10-20 horas) y su RID es de 0.05% a 1%. La clonazepam (Klonopin) no es recomendada porque se acumula. Si la necesitas, úsala solo en emergencias y por menos de 3 días.

En cuanto a antipsicóticos, la quetiapina (Seroquel) y la risperidona (Risperdal) son seguras en dosis moderadas. Estudios a largo plazo muestran que los bebés expuestos tienen crecimiento y desarrollo normal. Nunca dejes de tomar estos medicamentos sin hablar con tu psiquiatra.

Antihistamínicos y alergias: qué elegir

Si tienes alergias estacionales, no tienes que sufrir. Los corticoides nasales como el fluticasona (Flonase) y el budesonida (Rhinocort) son ideales. Se absorben muy poco por la nariz, y lo que pasa a la leche es prácticamente cero. No hay efectos en el bebé.

Entre los antihistamínicos, elige los de segunda generación: loratadina (Claritin), cetirizina (Zyrtec) y fexofenadina (Allegra). Todos tienen un RID inferior al 0.5% y no causan somnolencia en el bebé. La loratadina ha sido estudiada en más de 150 casos y no se ha visto ningún efecto adverso.

Evita la difenhidramina (Benadryl). Es un antihistamínico de primera generación con un RID de 1% a 2%. Ha causado somnolencia en bebés, y en algunos casos, ha afectado su capacidad para alimentarse. Si lo tomas, hazlo solo de forma esporádica.

Y cuidado con los descongestionantes. La pseudoefedrina (Sudafed) reduce la producción de leche en un 24% en promedio. Algunas mujeres pierden hasta la mitad de su producción. Si necesitas aliviar la congestión, usa soluciones salinas, vapor o humidificadores. Son más seguros y no afectan tu leche.

Madre en jardín con medicamentos seguros flotando como halos, mientras el miedo se disipa.

Qué evitar por completo

Hay algunos medicamentos que no son compatibles con la lactancia. El yodo radiactivo (I-131), usado en tratamientos de tiroides, requiere que dejes de amamantar por 3 a 6 semanas. El bebé absorbería radiación y correría riesgo de daño en la glándula.

Los medicamentos contra el cáncer (antineoplásicos) también requieren suspensión temporal. Cada uno tiene su propio riesgo, y el equipo oncológico debe evaluarlo caso por caso.

El litio, usado para tratar el trastorno bipolar, es otro caso delicado. Puede pasar a la leche en cantidades que llegan al 30-50% de la dosis materna. Si lo tomas, necesitas monitorear los niveles en sangre del bebé cada semana. Sin ese seguimiento, no es recomendable.

Recursos confiables para tomar decisiones

No confíes en el Google o en los consejos de las redes sociales. Usa recursos basados en evidencia:

  • LactMed: una base de datos gratuita del Instituto Nacional de Salud de EE.UU. con información detallada sobre más de 1,000 medicamentos, incluyendo RID, relaciones leche-sangre y efectos en bebés.
  • InfantRisk Center: una línea de ayuda con especialistas que responden consultas en tiempo real sobre medicamentos y lactancia.
  • MothersToBaby: un servicio que ofrece evaluaciones personalizadas con datos de más de 1,200 casos reales de exposición durante la lactancia.

Estos recursos no solo te dicen si es seguro, sino también cómo tomarlo: cuándo, en qué dosis y qué signos mirar en el bebé.

Una regla práctica que funciona

Una forma sencilla de recordar qué medicamentos son seguros es esta: si un medicamento es seguro para darle directamente a un bebé, también lo es para que lo tome la madre y pase por la leche. Esto no es una regla absoluta, pero es un buen punto de partida. El paracetamol, el ibuprofeno, la sertralina, la amoxicilina y la loratadina son seguros en bebés, así que también lo son en la lactancia.

Lo más importante es no dejar de amamantar por miedo. La leche materna protege al bebé de infecciones, alergias y enfermedades crónicas. Y si tú estás sana, mejor para ambos. Consulta siempre con tu médico o farmacéutico, pero no dejes de amamantar sin una razón clara y basada en evidencia.

¿Puedo tomar ibuprofeno mientras amamanto?

Sí, el ibuprofeno es uno de los analgésicos más seguros durante la lactancia. Su transferencia a la leche es muy baja (entre 0.38% y 1.85% de la dosis materna), y no se han reportado efectos adversos en bebés. Es la opción preferida por la Academia Americana de Pediatría y la Clínica Mayo para el dolor y la fiebre en madres lactantes.

¿Es seguro tomar antidepresivos mientras amamanto?

Sí, muchos antidepresivos son seguros. La sertralina y la paroxetina son las más estudiadas y recomendadas. Sus niveles en la leche son bajos, y los bebés expuestos muestran desarrollo normal. Evita la fluoxetina, ya que se acumula y puede causar irritabilidad en el bebé. Nunca dejes de tomar un antidepresivo sin consultar a tu médico.

¿Qué pasa si tomo un medicamento que no está en la lista de seguros?

No todos los medicamentos tienen suficiente información, pero eso no significa que sean peligrosos. Si tu médico te receta algo nuevo, consulta LactMed o llama al InfantRisk Center. Muchos medicamentos con datos limitados son usados con éxito en lactancia. Lo importante es evaluar el riesgo real frente al beneficio para tu salud y la de tu bebé.

¿Puedo tomar medicamentos para la alergia sin afectar mi leche?

Sí, pero elige bien. Los corticoides nasales (como Flonase) y los antihistamínicos de segunda generación (como Claritin o Zyrtec) son seguros. Evita los de primera generación como Benadryl y los descongestionantes orales como Sudafed, que pueden reducir tu producción de leche hasta en un 24%.

¿Debo dejar de amamantar si me recetan antibióticos?

No, casi nunca. La mayoría de los antibióticos, como la amoxicilina, la cefalexina o la azitromicina, son compatibles con la lactancia. Incluso medicamentos como la ciprofloxacina o la doxiciclina pueden usarse con precaución. Dejar de amamantar por un antibiótico es más riesgoso que tomarlo.